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La verdad sobre Colombia- De los ojos de una extranjera (1 de ? )

Enviado por Suzy el Lun, 22/01/2007 - 5:14am. Etiquetas: | | | | |


BogotáBogotá

Soñaba como adolescente con el día que tuviera la oportunidad de ir a Colombia. Para mí, el nombre COLOMBIA siempre tenía un toque de aventura sobre el cual no podía resistir imaginar.

Colombia fue el cuatro país que iba a conocer en América latina pero mi primer país en América de Sur. Mi sueño se realizó el 27 de diciembre 2006 cuando fui a Bogotá con mi novio que es colombiano.

Después de un día de vuelo y problemas con nuestro querido país vecino los Estado Unidos que me hizo botar mi jabón en forma liquida y algunas cremas importadas que tenía porque el tamaño ‘parecía’ ser demasiado grande para las actuales leyes, llegue a Bogotá.

La primera cosa que me sorprendió cuando salimos del avión era que la gente estaba corriendo para llegar en la fila de inmigración. NUNCA había visto personas con tanta prisa en un aeropuerto en América latina. Desde este momento me di cuenta que las diferencias entre América central y América de Sur iban a ser MUY grandes.

Después de caminar por más o menos cinco minutos por un vestíbulo con obras de arte preciosos, llegamos a la fila de inmigración. El señor que nos atendió ignoró completamente el hecho que podría ser posible que yo hablara español y preguntó preguntas de el y de mí solamente a mi novio. De todas maneras era tarde y no tenía ganas de hablar para demostrar algo a esta persona.

Salimos en un tiempo relativamente corto de la sección de inmigración para encontrarnos con las papas de mi novio. Afuera del aeropuerto estaban iluminado con luces de navidad; de hecho, toda la cuidad estaba decorada para las navidades con colores y figuras que realmente capturan la esencia del festivo.

Mi novio me dijo que en Bogotá yo dormiría como nunca había dormido antes- claro que no le creía. Aquella noche, después de hablar cuarenta minutos con sus papas, un sueño profundo y poderoso me vino. En este primero día no sabía si fue por la altitud de 2,640 metros que Bogotá se encuentra o si fue por el vuelo que tenía un cansancio tan fuerte. Después de cuatro días con el mismo impacto fuerte de sueño en la noche, me di cuenta que la distancia que separa esta cuidad del mar me traía cada noche un sueño que no había tenido desde mi infancia.




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